Día 2. Atenas clásica y moderna

Estadio PanathinaikóLa Atenas clásica y moderna se encuentra situada no muy lejos de la zona monumental de la ciudad. En este caso, conviene empezar la visita desde la Plaza de Syntagma. Podemos llegar fácilmente a la misma en metro (líneas 2 y 3). Llegaríamos así al centro neurálgico de la vida política no solo de la ciudad, sino también de Grecia. Es allí donde está la sede del parlamento heleno y donde se han celebrado las mayores concentraciones sociales del país.

En la parte posterior se encuentra uno de los lugares de visita obligada: el Jardín Nacional. Se trata de uno de los parques más importantes de Atenas tanto por su ubicación como por su historia. Siguiendo camino por la avenida Vasilissis Sofias, encontraremos el Museo Benaki. Es uno de los más importantes del país por su magnífica colección de arte clásico. Y más adelante, en la misma acera, veremos el Museo de Arte Cicládico. Es otra de las joyas culturales del país.

A escasos metros, en la acera de enfrente, llegaremos a un lugar novedoso a pesar de su antigüedad. Se trata de la Liceo de Aristóteles, una joya de la Atenas clásica que, sin embargo, abrió sus puertas hacer muy poco tiempo. En su recorrido encontraremos restos de lo que en su día fue una de las tres escuelas más importantes de la capital. Justo a su lado podremos ver un edificio imponente. Se trata del Museo Bizantino y Cristiano, que conserva obras de arte de gran valor de las épocas bizantinas y cristianas de la ciudad.

De ahí se puede bajar a la avenida Vaslieos Konstantinou, zona plagada de embajadas y edificios de gran lujo. A escasos metros llegaremos al famoso Estadio Panathinaikó. En su día albergó pruebas de atletismo y de otro tipo durante los Juegos Olímpicos de 1896 y de 2004. Podemos visitar las instalaciones por dentro, previo pago de la entrada, o simplemente observarlo desde fuera. Su forma de U nos permite ver el graderío desde la calle. A nuestra espalda podremos ver unos jardines y un edificio moderno: el Zappeion. En uno de los extremos de sus jardines podremos encontrar una estatua dedicada a Lord Byron. Desde ahí llegaremos a otro de los sitios que conservan restos de la Atenas clásica.

En primer lugar, y junto a la avenida Vasilisis Amalias, podremos ver los restos del Arco de Adriano. Se levantó durante la ocupación romana en el siglo II d.C. Adentrándonos en la zona ajardinada (la entrada no es gratuita, se puede pagar individualmente o una entrada conjunta con la Acrópolis), llegaremos al espectacular Templo de Zeus Olímpico. A pesar de que apenas quedan del mismo unas pocas columnas en pie, en su momento fue levantado con la idea de convertirlo en el templo más grande de la Grecia clásica. Su construcción necesitó de varios siglos y al final muchos de sus materiales fueron empleados para otros menesteres a lo largo de la historia.

Para terminar con este recorrido de dos días por Atenas, y buscando unas vistas espectaculares de la ciudad durante la noche, podemos ir a cenar a algún restaurante con vistas a la Acrópolis. Uno de los más famosos de la ciudad por sus increíbles vistas es el Sense Restaurant. Está situado en la calle Dionysiou Areopagitou y en su azotea se puede cenar mientras se observa la parte antigua de la ciudad iluminada de manera cuidadosa.

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